Manuel Montufar y Coronado

Manuel Montúfar y Coronado (Antigua Guatemala, Sacatepéquez, 26 de junio de 1791 – México, 18 de marzo de 1844) fue un coronel, periodista, político conservador e historiador guatemalteco (Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, 2004).

Montúfar y Coronado nació en el hogar de Lorenzo Montúfar y Montes de Oca y María Josefa Coronado y Rivas. En forma autodidacta aprendió latín, inglés y francés. Estuvo casado con Concepción Basilia Pavón y Aycinena, con quien procreó un hijo. Solía frecuentar la tertulia de la casa de José María Castilla y allí se le encargó elaborar la sección de noticias del periódico El Editor Constitucional. Laboró también en El Indicador. Entre sus trabajos periodísticos merece especial mención el relacionado con el plan para moralizar a las mujeres encarceladas, en el escrito sugirió que las presas debían ser educadas y capacitadas en forma práctica, para poder satisfacer personalmente sus propias necesidades y de ese modo redimirse de modo gradual del tutelaje económico del hombre (Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, 2004).

Desempeñó los cargos siguientes: consejero de Gabino Gainza, Secretario del Gobierno, Primer Ministro de Guerra de 1825 a 1826, diputado por Escuintla en 1825, Presidente de la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala en 1825 y Vicejefe del Estado de Guatemala -1827-. En su calidad de diputado consiguió, en febrero de 1824, que la Asamblea Constituyente decretara la rehabilitación del Puerto de Iztapa. En 1825 redactó la primera Constitución del Estado de Guatemala. En la campaña militar de 1826-1828, fue Secretario de Manuel José Arce, Jefe de Caballería y Mayor General del Ejército. En 1827, después de que las fuerzas federales sitiaron San Salvador, Montúfar logró ocupar las fortificaciones de Ataco y Milingo. En tales circunstancias, el ejército federal lo comisionó para negociar con los salvadoreños, quienes se hicieron representar por Nicolás Raoul. Montúfar , que había quedado al mando del cuartel de Mejicanos, por falta de recursos y vituallas que nunca llegaron de Guatemala se vio obligado a rendirse ante los salvadoreños, en el mes de septiembre de 1828 (Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, 2004).

En agosto de 1829 fue expulsado de la República Federal en el bergantín Hidalgo, que zarpó de Acajutla -El Salvador- hacia Acapulco -México-. Tres años después se fue a vivir a San Luis Potosí. En 1842, los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador lo nombraron representante ante el Gobierno mexicano, pero él no aceptó tal cargo diplomático. A pesar de ello, procuró resolver de un modo favorable el conflicto suscitado por la ocupación militar mexicana de Soconusco (Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, 2004).

En 1832 publicó la obra Memorias para la Historia de la Revolución de Centro América, también conocida como Memorias de Jalapa, por haber sido impresa en esa ciudad del Estado de Veracruz, aunque la había empezado desde su prisión en San Salvador. Con ella se inició la discusión y polémica sobre la verdad de lo acontecido durante el proceso independentista, así como durante la década siguiente. Sostuvo que el carácter de una época se determina por las acciones de sus hombres importantes y que las revoluciones se originan en las discordias de los funcionarios. En opinión de Montúfar y Coronado, una de las principales causas por las que la Asamblea Constituyente adoptó el sistema federal fue el interés de los liberales por erigir un obispado en San Salvador, y de ese modo, disminuir el poder eclesiástico centralizado en Guatemala (Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, 2004).

Montúfar publicó también la obra Recuerdos y anécdotas , en la que se refiere a los principales políticos de su época y refuta lo escrito por Alejando Marure en Bosquejo Histórico. Su concepción de la historia fue más allá de la acumulación de datos, ya que buscó las causas de los acontecimientos y la interrelación de los diferentes factores que intervienen en la vida social. Su correspondencia o diario en el exilio lo publicó José Arzú en El Imparcial, con el título “Papeles del ochocientos”. Otras obras suyas son: Contestación a la protesta del señor José Martínez de Pereda -1820-, Yo soy el autor de la carta escrita en Coatepeque -1828-, Protesta solemne que hicieron los coroneles Antonio José Irisarri y Juan y Manuel Montúfar -1829-, Lo que me toca en la célebre circular del Dr. Gálvez -1835- y Estado político de Guatemala -1840- (Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, 2004).

Montufar y Coronado falleció el 18 de marzo de 1844  y fue sepultado en el panteón de Nuestra Señora de los Ángeles, en la ciudad de México. Posteriormente, su familia trasladó sus restos a Guatemala y los depositó primero en la Iglesia de la Escuela de Cristo y después, en el Hospital San Juan de Dios. De allí desaparecieron juntamente con los de su sobrino, José Batres Montúfar, que se encontraban en el mismo sepulcro, lo que ocurrió durante los terremotos de 1917 (Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, 2004).

Referencias Bibliográficas

  • Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala. (2004). Asociación de Amigos del País Guatemala. Editorial: Amigos del País, Guatemala.
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