Banco de Guatemala

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Imagen del Banco de Guatemala, situado en la ciudad de Guatemala (Fotografía: Recuperada el 10 de agosto de 2012 de Flickr. Material publicado por Adels, bajo la licencia Atribución 2.0 Genérica).

El Banco de Guatemala -también conocido como BANGUAT- es una institución del Estado de Guatemala que tiene como objetivo fundamental contribuir a la creación y mantenimiento de las condiciones más favorables al desarrollo ordenado de la economía nacional, para lo cual, propiciará las condiciones monetarias, cambiarias y crediticias que promuevan la estabilidad en el nivel general de precios (“Banco de Guatemala“, s.f.).

El Banco de Guatemala es dirigido por la Junta Monetaria, de acuerdo con los artículos 132 de la Constitución Política de la República de Guatemala y 13 del Decreto Número 16-2002 del Congreso de la República de Guatemala, de la Ley Orgánica del Banco de Guatemala (“Estructura Administrativa del Banco de Guatemala“, s.f.).

Contenido

Funciones

De acuerdo con “Banco de Guatemala“ (s.f.), respaldado por la Ley Orgánica del Banco de Guatemala, sus principales funciones son:

- Ser el único emisor de la moneda nacional.

- Procurar que se mantenga un nivel adecuado de liquidez del sistema bancario, mediante la utilización de los instrumentos previstos en la Ley Orgánica del Banco de Guatemala.

- Procurar el buen funcionamiento del sistema de pagos.

- Recibir en depósito los encajes bancarios y los depósitos legales a que se refiere esta Ley Orgánica del Banco de Guatemala.

- Administrar las reservas monetarias internacionales, de acuerdo con los lineamientos que dicte la Junta Monetaria.

- Las demás funciones compatibles con su naturaleza de Banco Central que le sean asignadas por mandato legal.

Presidencia

La Presidencia del Banco de Guatemala está conformada por el Presidente y el Vicepresidente, quienes a su vez también lo son de la Junta Monetaria. Entre las atribuciones del Presidente están la de proponer a la Junta Monetaria la política monetaria, cambiaria y crediticia, incluyendo las metas programadas; y, velar por la correcta ejecución de la política referida (“Estructura Administrativa del Banco de Guatemala“, s.f.).

Historia

Los orígenes legales e institucionales del actual sistema de banca central en Guatemala se remontan al período de la reforma monetaria y financiera de 1924-1926. Entonces, fue creado el Banco Central de Guatemala como establecimiento de emisión, giro y descuento, de carácter privado y con participación del Estado como accionista. Esta reforma culminó durante el mandato del General José María Orellana (1921-1926), y fue conducida en su etapa final por un equipo bajo el liderazgo de Carlos O. Zachrisson (entonces Ministro de Hacienda), que trabajó sobre la base de los estudios técnicos elaborados por el profesor Edwin Walter Kemmerer, de la Universidad de Princeton (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

El origen de esta reforma se vincula a los graves desequilibrios monetarios y financieros que ocasionó el régimen monetario anterior, basado en la existencia legal de un oligopolio de bancos emisores reglado por el gobierno de Manuel Estrada Cabrera, que generó una gigantesca deuda del gobierno para con esos bancos. En 1919, el propio gobierno de Estrada Cabrera invitó al profesor Kemmerer para estudiar las condiciones monetarias del país y hacer las recomendaciones que el caso ameritara para emprender la reforma. Kemmerer recomendó, entre otras medidas, el establecimiento de un banco central que sería el agente fiscal del gobierno y que tendría el derecho exclusivo de emitir billetes (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

Ese intento de reforma se vio frustrado por una serie de eventos políticos y económicos (como los derrocamientos de los presidentes Estrada Cabrera y Manuel Herrera). No fue sino hasta en 1924 cuando el presidente Orellana invitó de nuevo al profesor Kemmerer a visitar el país y proponer un plan de reforma financiera. Antes de ello, en 1923, Orellana había promulgado un decreto que establecía una "Caja Reguladora" para estabilizar los tipos de cambio, la cual se convertiría en el embrión del Banco Central de Guatemala. En noviembre de 1924 fue promulgada la Ley Monetaria de la República de Guatemala, que daba vida a la nueva unidad monetaria, el Quetzal, bajo el régimen del patrón oro clásico. En 1925, el gobierno publicó las bases de lo que debería ser el banco central y solicitó propuestas de redacción de la ley correspondiente a los diferentes sectores interesados. Finalmente, mediante Acuerdo Gubernativo del 30 de junio de 1926, se fundó el Banco Central de Guatemala, que coronó la obra de la reforma económica del Gobierno de Orellana (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

Las reformas emprendidas pusieron fin a la emisión monetaria desordenada, crearon un respaldo real a la moneda nacional, estabilizaron su paridad e instauraron el orden en los flujos bancarios y financieros del país. Sin embargo, como se puede adivinar, el proceso mismo de la reforma fue sumamente complicado (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

La Gran Depresión mundial (1929-1933) afectó gravemente a la economía guatemalteca, y sometió a una difícil prueba al Banco Central y su política monetaria basada en el patrón oro clásico. Dado que dicho patrón no daba cabida a una política monetaria anticíclica, se hizo necesario impulsar la reforma monetaria y bancaria de 1944-1946, mediante la cual se creó el Banco de Guatemala como heredero del antiguo Banco Central de Guatemala. Esta reforma se culminó durante el gobierno revolucionario de Juan José Arévalo, y fue conducida bajo el liderazgo del Ministro de Economía (y, posteriormente, primer presidente del Banco de Guatemala), Manuel Noriega Morales (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

La reforma, impulsada por los aires renovadores de la Revolución de Octubre de 1944, consistió en otorgarle al Banco de Guatemala la calidad de banco estatal y la facultad de realizar una política monetaria, cambiaria y crediticia encaminada a crear las condiciones propicias para el crecimiento ordenado de la economía nacional. Para ello se dotó al Banco Central de instrumentos que le daban un mayor control sobre la oferta de dinero (manejo de las tasas de interés y descuento, y facultad para establecer encajes), así como una participación en el crédito de fomento (designación de cupos de crédito en determinadas actividades sectoriales), acorde esta última función a la tesis prevaleciente de basar el desarrollo en el modelo de sustitución de importaciones. Como uno de los grandes legados de la Revolución de Octubre, la Ley Orgánica del Banco de Guatemala (Decreto 215 del Congreso de la República, del 11 de diciembre de 1945) le confería a este la calidad de entidad autónoma dotada de amplias facultades en el uso de instrumentos de política para contrarrestar los vaivenes cíclicos de la economía (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

La estructura básica de la legislación financiera guatemalteca emitida en 1945 y 1946 permitió el ordenado funcionamiento del sistema en sus primeros cuarenta años de vigencia, unas veces a pesar y otras veces en virtud de los cambios legislativos que se les introdujeron en diversas ocasiones . Sin embargo, al concluir la década de los años ochenta resultó evidente que tanto las crisis económicas regionales, como la liberalización de la banca y de los mercados financieros internacionales, los avances en materia electrónica, de computación y de las telecomunicaciones, la internacionalización de los mercados de valores y de capitales, así como la mayor interdependencia en el mercado internacional, rebasaron la concepción que de tales mercados tuvieron los legisladores de los años cuarenta (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

Como reacción a ese proceso de obsolescencia de la legislación financiera, en 1993 la Junta Monetaria aprobó el Programa de Modernización del Sistema Financiero Nacional. Mediante dicho programa se propuso actualizar el marco regulatorio vigente, buscando reformas que favorecieran la estabilidad macroeconómica y que propiciaran una mayor apertura del mercado financiero, así como un mayor papel de las señales del mercado como asignadoras de los flujos financieros; todo ello mediante el impulso de modificaciones reglamentarias y legales, las cuales no pretendían la derogación completa de las leyes vigentes sino, más bien, su adecuación a los nuevos tiempos (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

De hecho, el programa había dado inicio en 1989 con la adopción, por parte de la Junta Monetaria, de la liberalización de las tasas de interés para los intermediarios financieros regulados y de la eliminación del tipo de cambio de carácter regulado. Estas medidas estaban contempladas como una posibilidad dentro de la Ley Orgánica del Banco de Guatemala, pero lo estaban como situaciones de carácter excepcional respecto de la regla general (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

El Programa de Modernización incluyó una serie de medidas adoptadas tanto por la Junta Monetaria como por el Congreso de la República y los Ministerios de Estado. Fueron más de cincuenta las resoluciones emitidas por la Junta Monetaria en los ámbitos de la política monetaria, del régimen cambiario, de la política crediticia, de la liberalización y diversificación de los productos y servicios bancarios, de la normativa prudencial y del funcionamiento de la supervisión financiera (“Reseña Histórica del Banco de Guatemala“, s.f.).

Presidentes en la historia

A continuación se detallan todos los presidentes en la historia del Banco de Guatemala (Cronología de autoridades en el Banco de Guatemala, s.f.):

1. Manuel Noriega Morales: del 15 de junio de 1946 al 30 de junio de 1954.

2. Manuel Béndfeldt Jáuregui: del 5 de julio de 1954 al 12 octubre de 1954.

3. Gabriel Orellana Estrada: del 13 de octubre de 1954 al 22 de mayo de 1958.

4. Gustavo Mirón Porras: del 23 de mayo de 1958 al 30 de junio de 1960.

5. Arturo Pérez Galliano: del 1 de julio de 1960 al 30 de junio de 1966.

6. Francisco Fernández Rivas: del 1 de julio de 1966 al 3 de julio de 1970.

7. Augusto Contreras Godoy: del 4 de julio de 1970 al 3 de julio de 1974.

8. Manuel Méndez Escobar: del 4 de julio de 1974 al 30 de junio de 1978.

9. Plinio Alfredo Grazioso Barillas: del 1 de julio de 1978 al 22 de abril de 1982.

10. Jorge González del Valle: del 23 de abril de 1982 al 23 de diciembre de 1982.

11. Armando González Campo: del 4 de enero de 1983 al 16 de octubre de 1983.

12. Carlos Humberto Alpírez Pérez: del 17 de octubre de 1983 al 16 de octubre de 1984.

13. Óscar Álvarez Marroquín: del 17 de octubre de 1984 al 2 de octubre de 1985.

14. Jorge Luis Monzón Juárez: del 2 de octubre de 1985 al 15 de enero de 1986.

15. José Federico Linares Martínez: del 15 de enero de 1986 al 16 de noviembre de 1987.

16. José Miguel Gaitán Álvarez: del 16 de noviembre de 1987 al 19 de enero de 1989.

17. Lizardo Arturo Sosa López: del 19 de enero de 1989 al 25 de septiembre de 1990.

18. Óscar Humberto Pineda Robles: del 25 de septiembre de 1990 al 15 de enero de 1991.

19. José Federico Linares Martínez: del 15 de enero de 1991 al 6 de enero de 1993.

20. Lizardo Arturo Sosa López: del 6 de enero de 1993 al 7 de julio de 1993.

21. Willy Waldemar Zapata Sagastume:del 7 de julio de 1993 al 2 de julio de 1997.

22. Edin Homero Velásquez Escobedo: del 3 de julio de 1997 al 2 de febrero de 2000.

23. Lizardo Arturo Sosa López: del 2 de febrero de 2000 al 30 de septiembre de 2006.

24. María Antonieta Del Cid Navas de Bonilla: del 1 de octubre de 2006 al 30 de septiembre de 2010.

25. Edgar Baltazar Barquín Durán: del 1 de octubre de 2010 al 30 de septiembre de 2014.

Referencias bibliográficas