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Códice de Madrid

(Última actualización: marzo 23, 2015)

El Códice de Madrid es uno de los códices mayas que aún se conservan, anteriormente también llamado Códice Tro-Cortesianus o Tro-Cortesiano, esto debido a que hasta finales del sigo XIX, se encontraba dividido en dos partes, una perteneciente a Don Juan de Tro y Ortolano (Códice Troano) y la otra sección propiedad del señor José Ignacio Miró (Códice Cortesiano) (Fahsen, F., 2007).

El primero en darse cuenta que ambas partes formaban un solo documento fue León de Rosny, en 1880. Los dos fragmentos fueron comprados por el Museo Arqueológico de Madrid, la primera en 1869 y la segunda en 1872. En 1882 se procedió a unir ambas partes (Gutiérrez, N. 1992).
El códice “fue consolidado por el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de España y el que se exhibe al público es un facsímile, ya que el original se encuentra resguardado para su mejor protección” (Fahsen, F., 2007, p. 48).

 

Forma y procedencia

El Códice de Madrid, explica Gutiérrez, consta de 56 hojas pintadas por ambas caras, esto hace un total de 112 páginas (pero seguranmente tuvo más páginas de las que llegamos a conocer), las hojas son largas y angostas y están hechas de papel. En su libro la misma autora indica que J. Eric Thompson afirma que proviene de la parte occidental de la Península de Yucatán y que fue elaborado hacia finales del siglo XV (1992).
Por su parte Fhasen afirma que hay al menos dos posibles procedencias del manuscrito: la zona de Champton en Campeche, México o la zona del centro de Petén, Guatemala, donde habitó la etnia Itzá (2007, p. 50).

Por su parte Baudez afirma que, tanto el Códice de Madrid como el Códice de París, fueron elaborados entre el año 1250 y el 1450, pero que independientemente la datación exacta de su cración, con toda seguridad fueron elaborados antes de la llegada de los españoles, para tal afirmación el autor se basa en la ausencia de influencias occidentales tanto en los glifos como en las imágenes. Por otro lado debido al buen estado en el que el Códice de Madrid se conserva existe la posibilidad que haya sido realizados muy poco antes de la invasión española y que se trate de una copia de un modelo más antiguo ya que, según el autor, prevalecen muchos arcaísmos, esto indica que la innovación no fue permitida en esta reproducción debido al carácter sagrado y el peso de la tradición en las cuestiones proféticas que estos incluyen, además las evidentes semejanzas de las imágenes del códice con las encontradas en templo de Tulum, por lo que es impensable que las imágenes no sean de la misma época, esto es de los dos siglos anteriores a la conquista (Baudez, C. F., 2004).

Las páginas se encuentran usualmente divididas en tres secciones, las cuales puden extenderse por varias páginas que deben ser desplegadas para ser visualizadas en su totalidad. Para su mejor lectura las páginas deben ser leídas según las divisiones o secciones que pueden llegar a ser hasta cuatro. Se cree que fue pintado por varios escribas, probablemente hasta nueve, lo que se ha identificado gracias a las diferencias notorias entre secciones, entre páginas y gráficas, e incluso se cree que uno de ellos pudo haber sufrido de dislexia por la transposición de algunos signos (Fahsen, F., 2007).

Se cree que los escribas y dibujantes que participaron en la elaboración del Códice de Madrid tenían un grado de entrenamiento y técnica menor, comparado con el Códice de Dresde, ya que las figuras en el primero son algo burdas y en ocasiones los detalles delatan descuido (Gutiérrez, N., 1992).

Contenido y usos

El contenido del Códice de Madrid, al igual que el de Dresde, es calendárico y ritual, conteniendo almanaques sobre temas como la enfermedad, las cocechas, ritos para llamar la lluvia, entre otros (Gutiérrez, N., 1992). Pero si bien el Códice de Madrid, al igual que el Códice de Dresde, está dedicado a los horóscopos y almanaques, el primero a diferencia del segundo, dedica un espacio menor para las tablas astronómicas (Baudez, C. F., 2004).

El Códice de Madrid era utilizado por los sacerdotes para programar actividades y rituales de todas las faces de la vida (agricultura, caza, apicultura, comercio, guerra, clima, etc.), de acuerdo a las estaciones y para augurar y predecir sequías o abundancia, desastres naturales, entre otros, y las deidades que los influenciaban (Fahsen, F., 2007).

Referencias bibliográficas

  • Baudez, C. F. (2004). Una historia de la religión de los antiguos mayas. México: UNAM.
  • Fahsen, F. (2007). Comentarios. En Liga Maya Guatemala, El Códice de Madrid, codex Tro-Cortesianus, Tz’ib’ rech Madrid (pp. 46-77). Guatemala: Amanuense
  • Gutiérrez, N. (1992). Códices de México: Historia e interpretación de los grandes libros pintados prehispánicos. México: Editorial Panorama.
  • Matul, D. (2007). Comentarios. En Liga Maya Guatemala, El Códice de Madrid, codex Tro-Cortesianus, Tz’ib’ rech Madrid (pp. 12-45). Guatemala: Amanuense.

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