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Guatemala en el siglo XX

(Última actualización: marzo 23, 2015)

Guatemala en el siglo XX es un artículo que se refiere a la evolución social, económica y de la cultura en Guatemala durante el siglo XX, desde el año 1901 hasta 2000 (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Evolución demográfica

La población guatemalteca se incrementó a los largo del siglo XX. En 1900 se estimaba en 1 800 0000 habitantes. En 1994, según el censo de ese año, el total de habitantes era de 8 331 874. A finales del siglo se estimaba que superaba los 11 millones. El crecimiento acelerado de la población comenzó en la década de 1920, como consecuencia del descenso de la mortalidad, y la estabilidad en los índices de natalidad (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

La mayor parte de la población guatemalteca reside en áreas rurales, sin que hayan variado mucho los porcentajes respectivos. Según los censos de población levantados en el siglo, en 1921 la población rural comprendía 74 por ciento y en 1994, equivalía al 65%. Además, la población total está desigualmente distribuida, puesto que es más densa en el Altiplano que en las otras regiones. Según el censo de 1994, la densidad promedio era de 76.5 habitantes por kilómetro cuadrado, en tanto que en el departamento de Guatemala era de 823 (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

En los estudios hechos en el siglo XX es usual distinguir dos grandes sectores de la población: los indígenas y los no indígenas. A estos últimos se les identifica como ladinos. No siempre es fácil distinguir con precisión a unos y a otros, pues ya un gran sector de la población que, por sus características físicas, puede ser tomado por indígena o por ladino, por lo que es más común diferenciarlos por sus rasgos culturales. Esto es explicable porque los ladinos son mayoritariamente mestizos. En el censo de 1950, la población indígena era de 1 491 725, lo que equivalía al 54 por ciento del total. En 1994, el censo registró una población indígena de 3 476 684 personas, lo que era equivalente al 42.8 por ciento del total (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Actividad económica

La agricultura permaneció como la actividad económica más importante, y el café como el principal cultivo de exportación. Otros productos enviados a los mercados externos eran el banano, la caña de azúcar y el algodón. Éste perdió su importancia como tal, en los últimos años. Cultivos relevantes eran el chicle, el cardamomo y el hule. Desde la década de 1970 comenzaron a exportarse los productos llamados no tradicionales, que cada vez adquieren mayor prominencia. Entre ellos destacaban hortalizas, flores, frutos y legumbres. Para el consumo interno se sigue cultivando maíz, frijol, trigo, arroz, hortalizas, legumbres y frutas (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Entre otros centros importantes de la actividad industrial figuran la fábrica de textiles Cantel, la Cervecería Centroamericana de Castillo Hermanos y Cementos Progreso -antes Cementos Novella- que son de las industrias más antiguas, pues se fundaron a fines del siglo XIX. Se establecieron, también, durante la primera mitad del siglo, la fábrica textil Montblanc, la Tabacalera Nacional, la British American Tobacco Company, la Industria Licorera Guatemalteca, y otras fábricas de jabones, ropa, fósforos y bebidas gaseosas (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Después de 1960, con la creación del Mercado Común Centroamericano, surgieron otras fábricas importantes, como la Gran Industria de Neumáticos -GINSA- fábricas de envases de vidrio y de plástico, etcétera, y se inició la explotación petrolera. En la última década apareció también la actividad de la maquila (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Evolución de las artes plásticas

Desde el comienzo del siglo XX hasta 1944, el desarrollo de las diferentes manifestaciones culturales -literatura, música, historia, artes plásticas, educación y las ciencias en general- fue obstruido por las dictaduras, especialmente durante las administraciones de Manuel Estrada Cabrera y de Jorge Ubico. No siempre hubo libertad de prensa, ni era fácil publicar nada que criticara o atacara a los gobiernos, pero, aun así, se produjeron valiosas obras de arte. Precisamente, algunos de los más distinguidos cultores de arte en el siglo XX, nacieron y se formaron en aquellas circunstancias, y crearon obras de relevancia. Además, quienes sobrevivieron a aquellos regímenes dictatoriales, siguieron su trabajo creativo después de 1944 (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Las ideas y doctrinas se desplazan a través de las fronteras, aunque los dictadores traten de evitarlo. Los movimientos sindicalistas, anarquista y comunista, por ejemplo, se conocieron en Guatemala desde las primeras décadas del siglo XX, asimismo, en los años del decenio políticos, hombres de letras y de ciencia, de otras nacionalidades, visitaron el país y hubo guatemaltecos que retornaron después de haber hecho estudios en el exterior. Tampoco se pudo evitar que circularan libremente libros y revistas extranjeros. Por eso, aunque a veces se note algún retraso en las expresiones culturales nacionales con respecto a las extranjeras, aquellas no faltaron del todo durante las dictaduras. Eso explica el renacimiento cultural que se produjo después de 1944, pues no todas las ideas políticas, sociales, filosóficas y artísticas llegaron después de la caída de Ubico (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

A fines del siglo XIX vino a Guatemala el venezolano Santiago González y a principios del XX, Jaime Sabartés, quien era amigo de Pablo Picasso. González fue contratado para diseñar el tímpano del Templo de Minerva, y abrió una escuela taller a la que asistieron Agustín Iriarte, Carlos Valenti, Carlos Mérida, Rafael Yela Gunther y Rafael Rodríguez Padilla, jóvenes artistas guatemaltecos que viajaron luego al extranjero a especializarse. También merecen ser citados: el arquitecto Rafael Pérez de León, Humberto Garavito, Rodolfo Galeotti Torres, Antonia Matos y Carmen I. Petersen, quienes igualmente siguieron estudios de arte en el extranjero, para después volver a Guatemala. Otros artistas que comenzaron a trabajar entonces y siguieron activos después de 1944,, fueron Óscar González Goyri, Antonio Tejeda Fonseca, Ovidio Rodas Corzo, Jaime Arimany, Alfredo Gálvez Suárez, Julio Urruela, Valentín Abascal, Enrique de León Cabrera y Andrés Curruchiche (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

En 1940 surgió un movimiento entre los estudiantes de artes plásticas, enderezado a actualizar los estudios de la Academia de Bellas Artes, la que contaba entonces con profesores valiosos como Humberto Garavito y Rafael Yela Günther. Entre dichos estudiantes estaban Guillermo Grajeda Mena, Dagoberto Vásquez y Juan Antonio Franco. En 1944 se formó la Asociación de Profesores y Estudiantes de Bellas Artes -APEBA- y después de la Revolución de Octubre de 1944, la Asociación Guatemalteca de Escritores y Artistas Revolucionarios -AGEAR-. La Academia de Bellas Artes se transformó en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, y algunos artistas obtuvieron becas para continuar sus estudios de arte en el extranjero: Guillermo Grajeda Mena y Dagoberto Vásquez fueron a Chile, Roberto González Goyri y Roberto Ossaye, a Nueva York Juan Antonio Franco a México, Arturo Martínez, a Francia e Italia. Cuando volvieron, todos se reintegraron al movimiento artístico del país. La actividad política de aquellos años ganó la participación de varios artistas y, por ello, después de la caída de Árbenz, en 1954, tuvieron que salir del exilio. El nuevo Gobierno cerró temporalmente la Escuela de Artes Plásticas (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Uno de los acontecimientos más relevantes, posteriores a 1954, fue el inicio de la construcción del Centro Cívico de la Ciudad de Guatemala, pues en la realización de los nuevos edificios, que se concibieron en conjunto, se buscó la integración de la arquitectura con la escultura y la pintura. El edificio de la Municipalidad se decoró con relieves de Guillermo Grajeda Mena y de Dagoberto Vásquez, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social -IGSS-, con un relieve de Oscar González Goyri, el Crédito Hipotecario Nacional de Guatemala, con obras de González Goyri y de Efraín Recinos. También colaboró Carlos Mérida en la Municipalidad, en el IGSS y en el Banco de Guatemala (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Después de 1960, con el inicio de la Guerra Interna, la producción artística resultó influída por la difícil situación social y política, pero siguió activa y en busca de nuevos medios de expresión. Élmar Rojas, Roberto Cabrera, Manolo Gallardo, Marco Antonio Quiroa, Luis Díaz, Daniel Schaeffer, Moisés Barrios, Rolando Ixquiac Xicará, Arnoldo Ramírez Amaya, Erwin Guillermo e Isabel Ruiz, son sólo unos de los muchos nombres de artistas que surgieron entonces (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Literatura

Esta actividad es la que más representantes ha tenido en nuestro mundo cultural, ya que siempre hubo poetas, novelistas, cuentistas, dramaturgos y ensayistas, aunque algunas de las obras escritas en la época de los dictadores sólo se publicaron años después (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Al inicio del siglo XX el movimiento literario conocido como modernismo, tuvo dignos representantes entre los escritores guatemaltecos. El más destacado de ellos fue Rafael Arévalo Martínez. Otros notables literatos que descollaron en el decurso del siglo fueron Máximo Soto Hall, Enrique Gómez Carrillo, Félix Calderón Ávila, Alberto Velásquez, Luis Cardoza y Aragón, Angelina Acuña, Francisco Méndez, César Brañas y otros que, como los citados, nacieron a finales del siglo XIX y a principios del XX (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

En las ramas de cuento, novela y aun de poesía, hubo escritores que siguieron la corriente criollista. Algunos de ellos también escribieron novela indigenista, por ejemplo, Flavio Herrera, Carlos Wyld Ospina, Mario Monteforte Toledo, Miguel Ángel Asturias, Carlos Samayoa Chinchilla y otros más. Miguel Ángel Asturias es el escritor guatemalteco más conocido, pues fue galardonado, en 1967, con el Premio Nobel de Literatura (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

La Revolución de octubre y los gobiernos que surgieron de ella marcaron un cambio no sólo en lo político sino en todos los campos de la actividad cultural. Otros escritores se que dieron a conocer entonces fueron Ricardo Estrada, Augusto Monterroso, Virgilio Rodríguez Macal, Huberto Alvarado Arellano, Otto Raúl González, Enrique Juárez Toledo, Raúl Leiva, etcétera. En años más recientes han surgido muchos escritores, algunos de los cuales siguen en plena actividad productiva: Marco Antonio Flores, Mario Roberto Morales, Marco Augusto Quiroa, Mario Alberto Carrera, Luz Méndez de la Vega, Margarita Carrera, Ana María Rodas, Rafael Sosa y otros (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

El teatro es una de las actividades literarias que tomó más impulso después de 1944. Los dramaturgos más conocidos, entre los que surgieron en este siglo, son Manuel Galich, Manuel José Arce Leal, Hugo Carrillo y Miguel Ángel Asturias. En 1978 se finalizó la construcción del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, el cual incluye el Gran Teatro Nacional y un Teatro de Cámara (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Educación

La política educativa del siglo XX varía poco con respecto a la de finales del siglo anterior. En la Administración de Estrada Cabrera, el Gobierno usó la educación pública como medio de propaganda para presentar al gobernante muy preocupado por la educación de la juventud. Se inauguraron las Fiestas de Minerva o Minervalias y se construyeron las Escuelas Prácticas. Estas últimas tenían la finalidad de capacitar al estudiante para el trabajo artesanal, pero fueron clausuradas a la caída de Estrada Cabrera (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

En 1901 se fundaron los primeros centros de educación parvularia, creándose, en 1927, la Escuela Normal para Maestras de Párvulos. En 1944 había establecimientos de enseñanza primaria sólo en las cabeceras de los departamentos y en algunos municipios. Centros de enseñanza media sólo existían en la capital, Quetzaltenango, la Antigua Guatemala y Chiquimula. Se habían cerrado los de San Marcos, Jalapa y Cobán. El Gobierno concedía algunas becas para mujeres y varones que hubieran terminado la primaria que quisieran seguir la carrera de magisterio en la Escuela Normal Central y en Belén. En esa época, en toda la República funcionaban unos 150 colegios privados, algunos con estudios de secundaria. Asimismo, se estableció la Escuela para Maestros Rurales. La Universidad era dependencia del Estado. El Rector, decanos y profesores eran nombrados por el Secretario de Estado en Educación Pública (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

En 1945, la educación nacional comenzó a tener cambios relevantes. La revolución dignificó al maestro, concedió libertad docente, desmilitarizó los centros de enseñanza y estableció la autonomía universitaria. Fue significativo el hecho de que la inscripción escolar, primaria, media y superior, aumentara en forma tal que obligó a la construcción de escuelas e institutos. A finales del siglo XX, la asistencia de escolares se incrementó considerablemente, pero también aumentó la población del país y aún quedan niños que no pueden asistir a las escuelas públicas. Se ha elevado también el número de colegios privados (Diccionario Histórico Biográfico, 2004).

Referencias bibliográficas

  • Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala. Guatemala. Editorial: Amigos del País, Guatemala.

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