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Oliverio Castañeda de León

(Última actualización: mayo 11, 2015)

Oliverio Castañeda de León (Fotografía: Wikiguate.

Oliverio Castañeda de León (12 de octubre de 1955-20 de octubre de 1978, Ciudad de Guatemala) fue un dirigente estudiantil guatemalteco, defensor de los derechos humanos, que fue asesinado el 20 de octubre de 1978 después de una manifestación conmemorativa de la Revolución de Octubre de 1944, durante el gobierno de Romeo Lucas García. De acuerdo a la Comisión de Esclarecimiento Histórico, su asesinato fue orquestado por el Estado de Guatemala debido a su ideología, participación activa en temas de derechos humanos y su liderazgo estudiantil (Martín, s.f.).

El asesinato del dirigente estudiantil fue perpetrado por agentes de seguridad del Estado deGuatemala, de acuerdo también a la la investigación realizada por la Procuraduría de los Derechos Humanos -PDH-. El informe también señala que la Policía Nacional y el Ministerio de Gobernación de la administración de Fernando Romeo Lucas García no actuaron para evitar ese crimen (Guoz, s.f.).

Vida

Oliverio Castañeda de León era un joven de clase acomodada (Sandoval, 2008), hijo de uno de los pediatras más reputados de la época, Gustavo Castañeda Palacios (Tejeda, 2005). Se graduó del colegio Americano y también tuvo formación en Inglaterra (Sandoval, 2008).

Su infancia se dividía entre la finca familiar, donde jugaba en campos rodeados de ganado, y su casa de habitación en la zona 1 de la ciudad de Guatemala, frente al Parque San Sebastián, que se convirtió en su patio de juegos. El lugar era un sitio donde habitaban vagabundos y mendigos, que pronto se convirtieron en sus amigos. Su hermano Gustavo lo recuerda como un niño sensible, que siempre vio a los demás como sus iguales (Sandoval, 2008).

Desde muy pequeño era un devorador de libros. Los dos hermanos, Gustavo y Olverio eran fanáticos del deporte. Su equipo favorito de fútbol era Tipografía Nacional (Sandoval, 2008).

Probablemente el hecho que marcó su vida y le sirvió de propulsor para entrar en el movimiento revolucionario fue su estancia en Londres. Sus padres lo enviaron en un programa de intercambios para que perfeccionara su inglés. Regresó con una nueva visión del mundo.
Casualmente le acogió la familia del presidente del sindicato de trabajadores automotrices.
Quizás el primero de sus amigos sindicalistas. Y, aunque poco se sabe de sus vivencias del otro lado del océano, su hermano lo notó distinto al volver. Después entró a la Universidad y se involucró de lleno en el movimiento estudiantil (Sandoval, 2008).

Los tres hijos de la familia Castañeda De León estudiaron en el colegio Americano, un establecimiento que enseñaba a los niños desde la secundaria el funcionamiento de la sociedad. Había elecciones para presidente, un congreso y democracia. Sin embargo, Oliverio nunca ocupó puestos de gobierno. De acuerdo a uno de su catedráticos, Francisco Nieves, nunca destacó en forma particular en actividades académicas ni de ningún tipo específico (Sandoval, 2008).

De acuerdo a su amigo Édgar Ruano, al entrar a la Universidad de San Carlos de Guatemala a Castañeda le llamó mucho la atención el movimiento de reforma y transformación que había. Se acercó a la Asociación de Estudiantes de Ciencias Económicas y fue captado de inmediato por sus dotes de entusiasta, inteligente y responsable (Sandoval, 2008).

En 1977 fue Secretario de Finanzas de la Asociación de Estudiantes Universitarios -AEU-. Para las elecciones de 1978 decidieron lanzarlo como candidato, a pesar de que era muy joven y de que no había llevado el proceso habitual, es decir, ser primero presidente de la Asociación de Estudiantes de Ciencias Económicas. Uno de los motivos de más peso para nombrarlo a él candidato, fue, según Ruano, la facultad a la que pertenecía, pues generalmente los estudiantes votan por el candidato de su facultad. Por ello, de acuerdo a Ruano, conviene poner a alguien de una facultad numerosa y económicas lo era en ese entonces (Sandoval, 2008).

Por tanto, en mayo de 1978 fue elegido secretario general de la AEU, respaldado por el grupo estudiantil Frente, que aglutinaba a asociaciones estudiantiles de diferentes facultades y escuelas de la Universidad de San Carlos (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Frente era uno de los principales conglomerados estudiantiles en la Universidad de San Carlos, en el que participaban miembros de la Juventud Patriótica del Trabajo -JPT- y también muchos estudiantes de izquierda sin militancia política. Debido a las mismas posiciones prevalecientes en el Partido Guatemalteco del Trabajo en esa época, ni Frente ni la JPT apoyaron la vía armada y tampoco las tácticas violentas que propugnaban otros grupos (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Frente se proclamaba partidario de la participación democrática para la solución de los conflictos y postulaba la lucha política para enfrentar la situación nacional (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Desde el mismo día 22 de mayo de 1978 en que Oliverio Castañeda llegó al cargo de secretario general de la AEU, hizo sentir su liderazgo. A raíz de la masacre de Panzós, ocurrida el 29 de ese mismo mes, Castañeda encabezó enérgicas medidas de protesta, que lo enfrentan al Gobierno (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Dos días después de la masacre, la AEU realiza una manifestación de protesta, en la que participa en forma mayoritaria población indígena maya, y hace público un comunicado de prensa en el que demanda del Gobierno tres puntos que son aceptados por las autoridades: el acceso de los medios de comunicación al lugar de la masacre, el acceso al mismo de estudiantes de Medicina y la Cruz Roja, para atender a los heridos, y autorización para entrevistar a seis soldados que resultaron lesionados (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Contexto de su asesinato

En septiembre de 1978, Castañeda, en su doble calidad de dirigente de la AEU e integrante del Comité de Emergencia de los Trabajadores del Estado -CETE-, desempeña un papel activo en la organización de una huelga general, en protesta por el aumento del precio del pasaje del transporte urbano (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

La huelga paralizó a la ciudad capital, que se convirtió en escenario de graves enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con un alto saldo de heridos y cientos de manifestantes presos. Luego de más de 15 días de huelga el Gobierno dio marcha atrás en el aumento de las tarifas del transporte urbano y decretó un subsidio. Las demandas de los huelguistas se cumplieron (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

A esas alturas, la situación de inseguridad de los dirigentes de la huelga se había agudizado. Líderes del CETE fueron encarcelados y destituidos de sus cargos. Un antiguo dirigente del Sindicato de Correos y Telégrafos, Arnulfo Cifuentes Díaz, fue asesinado el 6 de octubre de ese año y los atentados contra sindicalistas y profesionales universitarios se acrecentaron (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

El 19 de octubre, en vísperas de una manifestación conmemorativa de la Revolución de 1944, aparece una lista de 39 ciudadanos amenazados de muerte por el autodenominado Ejército Secreto Anticomunista -ESA-. Oliverio Castañeda de León es uno de ellos (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Este clima determinó que, aún antes de las amenazas del ESA, se adoptaran medidas para proteger a Castañeda de León de eventuales atentados. Se le llevaba a dormir a diferentes casas y se mantenía el control sobre sus movimientos (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

En el contexto descrito, el presidente de la República, general Romeo Lucas García, declaró a los medios de comunicación que la Universidad era un foco de subversión, lo cual significaba que tanto estudiantes como profesionales eran partícipes de las actividades armadas en el país (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

A raíz de esta situación, el 19 de octubre por la noche se decidió que los directivos de la AEU no participarían en la marcha del día siguiente, sino sólo en el mitin posterior. Esta decisión no fue acatada y la mayoría de los dirigentes se integró a la marcha (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Asesinato el 20 de octubre de 1978

Hacia las 9 de la mañana del 20 de octubre de 1978 la marcha de conmemorativa de la Revolución de 1944 salió de El Trébol hacia el centro de la ciudad. Transcurrió sin ningún incidente y el despliegue de policías fue atribuido a declaraciones de las autoridades en el sentido de que se daría protección a los manifestantes (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

La marcha concluyó en el Parque Centenario, a 100 metros del Palacio Nacional, donde inmediatamente después tuvo lugar un mitin donde figuraba como orador Oliverio Castañeda de León, quien se integró a la manifestación a la altura de la novena calle y sexta avenida de la zona 1 de la ciudad (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Su discurso, el último del mitin, imputa de modo directo al ministro de Gobernación, Donaldo Álvarez Ruiz, a quien le llama “Donaldo asesino”, haciendo referencia a graves violaciones de derechos humanos en que se involucraba a efectivos de las fuerzas de seguridad a cargo de ese funcionario (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Al finalizar el mitin las personas que llenaban el Parque Centenario comenzaron a dispersarse. La policía mantuvo un cordón de seguridad. Hacia la una de la tarde, Oliverio Castañeda y un grupo de estudiantes abandonaron el Parque Centenario y cruzaron la octava calle. Llegaron al edificio de la Empresa Eléctrica, en la inmediaciones de la sexta avenida. Junto a él iba una amiga y el guardián de la sede de la AEU (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Inmediatamente después de que cruzaron dicha avenida, se inician los disparos. Un hombre sale desde la puerta trasera de un carro Sedan alargado color turquesa, placas P-109716 y con una ametralladora abre fuego sobre Oliverio. Él corre sobre la sexta avenida en dirección sur, intentando escapar, pero es alcanzado por una bala que lo hace caer a la entrada del Pasaje Rubio. Otras cinco personas que transitaban por el lugar, entre ellos dos niños, también resultan heridos. En ese momento un jeep Toyota color blanco, placas oficiales O-8038, se detiene a media calle y de él desciende un hombre de civil que le dispara a la cabeza, dándole el tiro de gracia. Regresa al vehículo, que se marcha a toda velocidad. También interviene en el operativo un carro tipo Bronco, placas P-11716 (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Castañeda falleció aproximadamente a la 1:20 de la tarde y su cadáver presentaba “herida de bala en región espinal y de salida en región externa, herida de bala en pabellón inferior de la oreja derecha y salida en temporal del mismo lado y herida de bala en la cara anterior del muslo izquierdo, con salida en el mismo lugar” (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

A pesar de la numerosa presencia de policías en los alrededores del suceso y de la duración de la balacera, no hubo reacción policial para auxiliar a la víctima, ni tentativa de persecución de los autores (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Responsabilidad de su asesinato

El 26 de octubre una manifestación que reunió a unas 40 mil personas manifestó su rechazo ante el asesinato del líder estudiantil. Los rótulos pintados por los manifestantes fueron borrados con pintura amarilla en la madrugada del día 27, por agentes de la Policía Nacional (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

La investigación del crimen corresponde en primer término a la Policía Nacional, cuyo expediente contiene una descripción de la marcha y el mitin previos al asesinato. Luego, sobre la base de la información aportada por los efectivos que estuvieron presentes en el lugar de los hechos, describe la forma en que fue asesinada la víctima y un informe en el cual se identifica el automóvil al que correspondían en realidad las placas que llevaba uno de los carros utilizados en el crimen. Además, el informe policial señala que los disparos provinieron probablemente de un arma de calibre 45, pero ello no fue comprobado, porque no hubo autopsia ni se hizo recopilación de pruebas de balística en el lugar de los hechos. Tampoco se interrogó a los testigos presenciales al iniciar las pesquisas (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Por su parte, la investigación de oficio iniciada por el Ministerio Público se centró en tres puntos:

– La identificación de los automóviles utilizados en el operativo. Es relevante que no se profundizó en la circunstancia de que uno de los carros, aquel que ocupaba el hombre que dio el tiro de gracia a la víctima, ostentaba placas oficiales y que los investigadores judiciales se conformaron con un primer informe, de fecha 7 de noviembre de 1978, en que el jefe del Departamento de Tránsito informa que en su archivo “no aparecen registradas” dichas placas. Información negativa y conformidad judicial semejantes se dieron respecto a las placas P-11716, correspondientes al carro tipo Bronco (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

– Entrevistas a taxistas y vendedoras de los lugares aledaños al sitio en que tuvo lugar el asesinato, pero no a otros testigos presenciales. El resultado de las entrevistas fue irrelevante. Según reza el expediente: “Por la gravedad del hecho y por temor, los entrevistados no proporcionaron información concreta que pudiera conducir al esclarecimiento del caso” (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

– Indagación de la existencia de una cinta sobre el asesinato, mencionada por los medios de comunicación. Nada se comprobó y el Ministerio Público concluyó que el Gobierno, a través de los medios a su alcance, debería establecer la veracidad de la existencia de la cinta (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

La secuencia criminal que culminó con el tiro de gracia evidencia que Oliverio Castañeda de León fue una víctima seleccionada con premeditación por sus asesinos, en un contexto de varios casos similares que afectaron a otros dirigentes universitarios y, en particular, del conjunto de efectos derivados del discurso gubernamental, que señalaba a la Universidad de San Carlos como un foco de subversión (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

En dicho contexto, el 6 de noviembre de 1978, Antonio Ciani García, sucesor de Castañeda en la AEU, es detenido por hombres armados, vestidos de civil, sin que hasta la fecha se conozca su paradero (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Pese al compromiso asumido públicamente por las autoridades, el Estado no realizó una investigación seria para tratar de esclarecer el caso. Los responsables de la persecución penal omitieron de forma deliberada seguir aquellas pistas que indicaban la participación de agentes estatales o se conformaron con referencias dudosas (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

A todo lo expuesto se suma el esfuerzo propagandístico de las más altas autoridades de la época, para achacar el crimen a organizaciones clandestinas que escaparían al control del Gobierno. En carta dirigida al vicepresidente de la República, publicada en el diario La Hora, el ministro de Gobernación manifestó, refiriéndose específicamente al asesinato de Castañeda: “(…) Acerca de los grupos paramilitares que usted menciona en su mensaje, puedo asegurarle que no existen, aunque sí organizaciones clandestinas de la extrema derecha e izquierda, que aparentemente colaboran entre sí para desestabilizar y crearle problemas al gobierno” (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Sin embargo, un declarante ante la Comisión de Esclarecimiento Histórico, señaló que la eliminación de Oliverio Castañeda fue objeto de una “decisión central” de carácter estatal y que “después del asesinato de éste se sentía un ambiente alegre en el Ministerio” (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Este testimonio coincide con informaciones sobre la participación encubierta, en graves violaciones a los derechos humanos, del denominado Comando Seis, unidad operativa de la Policía Nacional, que funcionó desde 1978 hasta 1982 y que en la práctica se relacionaba directamente con el Estado Mayor del Ejército, específicamente la D-2, e indirectamente con el denominado Archivo del Estado Mayor Presidencial (Guatemala: memoria del silencio, 1999).

Conmemoraciones y galardones posteriores a su muerte

En el año 2005, el tramo de la sexta avenida entre octava y novena calles de la zona 1 de Guatemala recibió el nombre de “Avenida Oliverio Castañeda de León”, en un acto organizado por el Programa Nacional de Resarcimiento -PNR- para conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos. Fue en ese lugar donde murió el líder estudiantil (Álvarez, 2005).

A 30 años de su muerte, el 20 de octubre de 2008, el Gobierno de Álvaro colom le entregó la Orden del Quetzal y pidió perdón por su asesinato en nombre del Estado de Guatemala (Sandoval, 2008).

Referencias bibliográficas

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