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Pedro de Alvarado

(Última actualización: agosto 11, 2015)

Pedro de Alvarado (Badajoz, España, 1485 – Guadalajara, 4 de julio de 1541) fue un militar español que conquistó el territorio de Guatemala durante la invasión española entre 1523. Fue el primer Capitán General del Guatemala -de 1530 a 1541- durante el reinado del Emperador Carlos V de Alemania y I de España. También fue el conquistador de Cuscatlán o El Salvador (Haeussler, 1983).

Vida

Pedro de Alvarado nació en Badajoz, provincia de Extremadura, España, en 1485. Sus padres fueron Gómez de Alvarado -comendador de Lobón en la orden de Santiago y Leonor de Contreras. Se casó con Francisca de la Cueva y a la muerte de esta contrajo matrimonio con la hermana de su exesposa, Beatriz de la Cueva. Tuvo dos hijos con una princesa tlaxalteca llamada Tecuilhuatzin, hija mayor del cacique Xicohténcatl el Viejo, bautizada con el nombre de Luisa Xicohtencatl, quien lo acompañó en la conquista de México y Guatemala (Móbil, 2011).

De la unión de Alvarado con Xicohtencatl nació en México un hijo llamado Pedro y en Guatemala una hija, llamada Leonor, quien vio la luz en el campamento español de Utatlán el 22 de marzo de 1524 (Móbil, 2011).

Los conquistadores españoles que vinieron a tierras aamericanas eran exponentes de una nación católica, empobrecida por una guerra de independencia y de renconquista que duró más de cinco siglos. El poder real unificado -entendido como la monarquía- consolidó las formas feudales en que se asentaba aquella sociedad y la multitud de hidalgos -título con el que se les denominaba a algunos nobles españoles- empobrecidos, de campesinos desalojados de sus tierras, de soldados de los ejércitos de los señores feudales disueltos al formarse el ejército real, y de artesanos y comerciantes empobrecidos, llegaron a América para transplantar, aumentándolas, aquellas instituciones caducas. Invasores, conquistadores y colonizadores, vinieron atriados por las riquezas existentes en las nuevas tierras (Móbil, 2011).

Alvarado, joven, elocuente y de porte distinguido llegó de España a Cuba en donde fue muy popular e hizo una fortuna. En 1518 se alistó en la expedición que el gobernador Diego Velásquez envió al mando de Juan de Grijalva a Tabasco y Yucatán. Se distinguió por su valor y se separó con su navío del resto de la expedición para aventurarse por el río que hoy se llama De Alvarado (Móbil, 2011).

Un año más tarde, Alvarado acompañó a Hernán Cortés en la conquista de México. Tras una aguerrida campaña en la costa de Veracruz y Tlaxcala, los conquistadores llegaron a la capital azteca, en donde Moctezuma los recibió en paz (Móbil, 2011).

Diego de Velásquez envió una poderosa escuadra, al mando de Pánfilo de Nerváez, para castigar a Cortés por haber tomado la invasión de México por su cuenta. Cortés salió a encontrar a Narváez y dejó a Alvarado con 80 hombres, a quien confió la custodia de Moctezuma. Los indígenas solicitaron permiso a Pedro de Alvarado para celebrar la gran fiesta anual que ofrecían a Huitzilopuchtli. Era la más solemne del año y a ella asistían el rey, la nobleza y el pueblo (Móbil, 2011).

Alvarado no permitió la celebración de la fiesta en el templo mayor sino en el patio del palacio donde se alojaba. Concurrieron muchos nobles. Algunos autores hablan hasta de dos mil, cubiertos con sus más ricos adornos. Mientras bailaban, Alvarado ordenó a sus soldados atacar a los indefensos mexicanos, en quienes no solo hicieron un terrible estrago, sino que los despojaron de sus joyas. Se afirma que la codicia de Alvarado fue la causa directa de esta masacre (Móbil, 2011).

El historiador y religioso mexicano Francisco Clavijero dice a este respecto: “Irritado el pueblo con este inhumano golpe, en que había perdido la flor de su nobleza, la rebelión indígena estalló incontenible y el pueblo atacó a los españoles en sus cuarteles. La llegada de Cortés les salvó de una muerte segura.” La rebelión popular sin embargo, continuó creciente y los españoles fueron obligados a huir. Salieron secretamente en la noche, en el mes de junio, en lo que se ha llamado la Noche Triste (Móbil, 2011).

Después de cruentas batallas, los invasores lograron invadir todo México (Móbil, 2011).

Al lado de Hernan de Cortés, Pedro de Alvarado sobresale por sus cualidades de mando, poco comunes en la guerra. Su postura le valió entre los mexicanos el sobrenombre de Tonatiú, es decir “Hijo del Sol”, si se añade que el color de su pelo era dorado. Su cortesía y gentileza lo hacían atrayente en su trato. Fue célebre por su valor, su crueldad, su dureza, rigor y firme determinación, además de su desmedida codicia y sed de aventuras (Haeussler, 1983).

En 1522, el español dirigió una expedición a la costa del pacífico de México. El año siguiente Cortés lo envió al mando de una fuerza militar contra los indios de Utatlán. Así, derrotó a los k’iche’s, en dos batallas importantes: la de El Pinar, en la que murió el jefe de las fuerzas indígenas, luego conocido como Tecún Umán y la de los Llanos de Urbina (Asociación de Amigos del País, 2004).

En la capital del reino k’iche’ quemó vivos a sus dos reyes, quienes pretendieron tenderle una trampa en Utatlán -también llamada Gumarcaaj (Haeussler, 1983). Al principio tuvo como aliado a los kaqchikeles de Iximché. Después de derrotar a los enemigos de estos, los tzutuhiles, y luego de tomar Chitinamit -su capital- regresó a Iximché y a los pocos días inició una una expedición a Cuscatlán. De paso derrotó a los Panatacat o Izcuintepeque, también rivales de los kaqchikeles (Asociación de Amigos del País, 2004).

Más adelante, tomó por asalto a altas horas de la la noche Izcuintlán -hoy Escuintla-, destruyendo por medio del fuego a la población, entre el terror de sus habitantes (Haeussler, 1983). Después sigue por Guazacapán, región xinca hasta llegar a Cuscatlán -en la capital salvadoreña-, donde fue herido y quedó cojo. Así, regresó a Iximché y fundó, a continuación, Santiago de Guatemala, el 27 de julio de 1524 (Asociación de Amigos del País, 2004).

Al poco tiempo de fundada la ciudad de Guatemala, los kaqchikueles se levantaron en contra del dominio español y fue preciso trasladarla al valle de Almolonga, por orden de Jorge de Alvarado, el 22 de noviembre de 1527, en ausencia de Pedro. Alvarado tuvo que viajar a España en agosto de 1526, para responder a los cargos que se le hacían relativos al trato cruel que había dado a los indígenas, juicio del que salió bien librado. El emperador Carlos V, en cédula del 18 de diciembre de 1527 le otorgó el título de Adelantado, Gobernador y Capitán General de Chiapas y Guatemala, donde regresó en el mes de abril de 1530 (Móbil, 2011).

También obtuvo una capitulación para una expedición al Pacífico en 1532. En lugar de ello, en 1534, se dirigió a Perú, en donde la región que hoy es Ecuador, cerca de Quito, después de atravesar Los Andes cedió sus tropas a Diego de Almagro. Después volvió a Guatemala y al poco tiempo tiempo, emprendió nuevo viaje a España en 1537, cuando supo que la audiencia de México había ordenado otro juicio contra él. Regresó en 1539, con su segunda esposa Beatriz.

A finales de 1540 salió con una flota, que dirigió primero a México, donde entró en negocios con el Virrey. Al tener noticias de una rebelión indígena en la zona de Jalisco, decidió acudir en ayuda de sus coterráneos conquistadores. En una retirada, en el Peñol de Nochistlán, el caballo del escribano Baltazar Montoya se resbaló, cayó encima de Alvarado y lo arrastró por una ladera. El conquistador español quedó tan mal herido que falleció a los pocos días, muriendo en Guadalajara el 4 de julio de 1541 (Asociación de Amigos del País, 2004).

De Alvarado fue amigo cercano del obispo Francisco Marroquín, a quien él trajo a Guatemala, y quien más tarde, con poder especial, ejecutó sus disposiciones testamentarias (Asociación de Amigos del País, 2004).

Referencias bibliográficas

  • Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala. Guatemala, Guatemala. Fundación para la Cultura y el Desarrollo de Guatemala.
  • Móbil, J. (2011). Personajes Históricos de Guatemala. Editorial Serviprensa, S. A.
  • Haeussler, C. (1983). Diccionario General de Guatemala. Guatemala: Sin editorial.

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